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Empresas Familiares

agosto 10, 2012  |   Prensa   |   »

EL SUEÑO DE UN FUNDADOR, QUE SUELE SER DUEÑO Y CABEZA DE LA FAMILIA, ES QUE SUS HIJOS TRABAJEN EN LA EMPRESA QUE ÉL CONSTRUYÓ. SIN EMBARGO, LAS ESTADÍSTICAS INDICAN QUE SÓLO UN 30 POR CIENTO DE ESTE TIPO DE COMPAÑÍAS LOGRA SOBREVIVIR A LA SEGUNDA GENERACIÓN Y SOLO UN 5% A LA TERCERA.

Todos conocemos los conflictos que se producen en las empresas familiares. Con el fin de regular el vínculo entre familia y empresa tanto para los miembros actuales como para las siguientes generaciones, es necesario establecer reglas básicas, ya sea en forma verbal o bien a través de diferentes instrumentos de estabilización para conservar el poder de la empresa en manos de la familia. Uno de estos instrumentos es el Protocolo o Reglamento Familiar, que consiste en un documento abierto y flexible que contempla y regula lo relativo a la sucesión, al gobierno y a la prevención de conflictos de la empresa familiar.

En argentina el 85% de los fundadores tienen entre 26 y 28 años al momento de crear su empresa. Al llegar a los 55 años comienzan a preguntarse qué hacer con su negocio y es entonces cuando sus hijos deciden si lo acompañarán o si se desarrollarán profesionalmente lejos de él. Pese a la crisis que vive, es propicio que inicie la planificación de su salida para que quien lo suceda asuma progresivamente sus responsabilidades siendo lo más favorable para la empresa que ambos trabajen juntos en ese proceso a fin de que el retiro resulte menos intempestivo y doloroso.

EL INGRESO DE TERCEROS Y LA SALIDA DEL SOCIO FAMILIAR

El ingreso de terceros a la sociedad podría suscitarse pero no a través de la adquisición de participaciones societarias voluntarias sino por consecuencias de situaciones jurídicas o fácticas.
Tales serían casos como el ingreso de la nuera ante el divorcio del hijo del fundador, el fallecimiento de un heredero, o bien la ejecución del derecho real sobre la participación accionaria, la quiebra del socio o la intervención estatal.
Por otro lado, las consecuencias familiares de la salida del socio de la empresa familiar generada por un conflicto, puede provocar heridas muchas veces incurables que se transmiten a la generación futura produciendo rencores difíciles de sanear. La exclusión del socio conlleva per sé al resquebrajamiento de las relaciones personales familiares.
En este sentido, es de vital importancia la inserción de cláusulas estatutarias que permitan la prevención y la solución del conflicto, aplicando los métodos de negociación, mediación y arbitraje.
Es también recomendable la inserción de aquellas referidas al retiro y el ingreso de socios en un todo de acuerdo con la planificación, la continuidad y la sucesión no solo de la empresa familiar sino de las relaciones familiares.

EL CONCEPTO DE FAMILIA

Es recomendable incluir en el Estatuto o en el Protocolo Familiar la definición del concepto de familia, puesto que este concepto está siendo actualmente redefinido tanto por la sociedad como por la legislación. Tradicionalmente “familia” se refiere a un grupo de personas que se encuentran unidos bajo un vínculo de sangre, sea por parentesco o conyugal. En un sentido estricto, implica consanguinidad o vínculo de sangre entre personas que descienden unas de otras o tienen un ascendiente en común. Sin embargo, el concepto de familia ha ido variando en cuanto a espacio y tiempo hacia un sentido más amplio, admitiendo personas unidas por un vínculo, matrimonial o no, por filiación matrimonial, extramatrimonial o adoptiva, incluyendo las uniones de hecho en tanto y en cuanto posean descendencia en común. Este concepto debe quedar determinado en el Protocolo para poder permitir o no la inserción de determinados individuos en la empresa familiar.
Es imprescindible encontrar y mantener el consenso entre todos los miembros de la familia y los administradores de la empresa ajenos a ella para que la empresa familiar se revitalice y se afiance en el tiempo frente al ingreso de los nuevos miembros y frente a los desafíos económicos coyunturales que afecten al negocio.
Es manifiesto que en la esfera familiar prevalecen las emociones, -sea que se exterioricen o se disimulen-, mientras que en la esfera empresarial son de suma importancia el rendimiento y las ganancias.
La empresa familiar resulta ser una fusión de estos dos poderosos institutos: “Familia” y “Empresa” que deben conformar un sistema vincular en el que las relaciones produzcan la sinergia, optimización y potenciación de la empresa.
Una estructuración adecuada de la empresa familiar volcada al Estatuto o Protocolo para mejorar el funcionamiento y para la prevención de conflictos, favorecerían a colaborar con la supervivencia no sólo de la empresa sino también
de las relaciones de familia.

 

Por Lisandra Calderon y Victoria Masri.


Lisandra Calderon LISANDRA CALDERON es Abogada recibida en la Universidad de Buenos Aires, especializada en Derecho Inmobiliario y Societario y miembro del IADEF en calidad de Investigadora Académica. Victoria Masri VICTORIA MASRI es Abogada, Escribana, Docente en la Universidad de Buenos Aires, Presidente del Instituto de Derecho Comercial del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires y Secretaria General del IADEF.

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